EL PRINCIPIO DE LA AGRICULTURA NATURAL

Para que todos comprendan el principio de la Agricultura Natural, propongo explicarlo a través de la ciencia espiritualista, que conocí por Revelación Divina, ya que es imposible hacerlo a través del pensamiento que guía la ciencia actual. Al principio, puede resultar muy difícil comprender este principio. Sin embargo, a medida que lo lean varias veces y lo saboreen bien, sin duda llegarán a comprenderlo. Si no lo hacen, es porque siguen anclado en las supersticiones de la ciencia, y es bueno que se den cuenta (…)

El valor de la ciencia en muchos aspectos es innegable. Sin embargo, en lo que se refiere a la agricultura, no sólo es impotente, sino que está completamente equivocada. Por ejemplo, al desconocer la verdadera naturaleza del suelo y el funcionamiento de los fertilizantes, sólo tiene en cuenta el método creado por el ser humano, ignorando el poder de la naturaleza… (…)

Hasta hoy, la agricultura ha descuidado el suelo, que es lo principal, dando más importancia al abono, que es secundario. Pensemos en ello. Sin el suelo, ¿qué pueden hacer las plantas? (…)

Del mismo modo, los agricultores descuidaron el suelo, creyendo que los fertilizantes eran alimento para las plantas. Con esta actitud, cometieron un terrible error: el suelo se acidificó y acabó perdiendo su fuerza original. Lo demuestra muy bien la gran reducción de la cosecha del año pasado. Sin darse cuenta de este error, los agricultores gastan mucho dinero en fertilizantes y dedican mucho esfuerzo. Esto es muy tonto, porque están produciendo la causa misma del daño.

Basándome en la ciencia espiritual, explicaré la esencia del suelo. Pero antes debemos conocer su significado original.

Cuando Dios, el Creador del Universo, creó a los seres humanos, también creó la tierra para que produjera alimentos suficientes para nutrirlos. Basta con sembrar la tierra y la semilla germinará y el tallo, las hojas, las flores y los frutos se desarrollarán, proporcionando abundantes cosechas en otoño. (…) Obviamente, puesto que se trata de la fuerza de la Naturaleza, la investigación de esta fuerza debería ser el objetivo de la ciencia. Sin embargo, ésta se ha equivocado y se ha vuelto más dependiente del poder humano.

Entonces, ¿qué es la fuerza de la Naturaleza? Es la fusión de los elementos fuego, agua y tierra, originados respectivamente en el Sol, la Luna y la Tierra, dando lugar a la incógnita X. (…)

Esta incógnita es similar a la Nada, pero es el origen de la fuerza vital de todas las cosas. En consecuencia, el desarrollo de los productos agrícolas también se debe a esta fuerza. Por esta razón, podemos decir que es el abono infinito. Así pues, reconociendo esta verdad y amando y respetando el suelo, su capacidad se refuerza asombrosamente. Este es el verdadero método agrícola y, no existiendo otro, poniéndolo en práctica, el problema de la agricultura quedará resuelto de raíz.

Hay otro factor importante. Hasta ahora, los seres humanos pensaban que la voluntad-pensamiento1, así como la razón y la emoción, se limitaban a los animales. Sin embargo, tal vez si el lector se enterara de que también existen en los cuerpos inorgánicos, se asombraría. Obviamente, como el suelo y las plantas también se encuentran en esta misma condición, respetando y amando el suelo, se maximizará su capacidad natural. Por lo tanto, lo más importante es no ensuciarla y hacerla aún más pura. Con esto, el suelo manifestará su sentido de la alegría y ni siquiera necesito decirles cuánto más activo se volverá.

La única diferencia es que el pensamiento de la voluntad en los animales es más libre y móvil, mientras que la tierra y las plantas no tienen libertad de movimiento. Por eso, si pedimos una cosecha abundante con un sentimiento de gratitud, éste se transmitirá a las plantas y sin duda seremos honrados. Al desconocer este principio, la ciencia comete un grave error al no reconocer la existencia de lo invisible e impalpable.

Periódico Eiko N.o 245

27 de enero de 1954

Cimiento del Paraíso vol. 2

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