¿QUÉ ES EL JUICIO FINAL?

El Juicio Final es una expresión anunciada por Cristo, pero, como él no dijo nada sobre cuándo ni cómo se llevaría a cabo, sigue siendo un misterio hasta hoy. Naturalmente, los cristianos llevan mucho tiempo intentando resolver este enigma, pero parece que nadie ha sido capaz de hacerlo. Esto ocurre porque, para descifrarlo, sería necesario estar al mismo nivel que Cristo o por encima de él.

Sin embargo, ahora, a través de mí, ha sido posible esclarecer esta Verdad Absoluta. Por lo tanto, cualquiera que llegue a conocerla quedará maravillado. Esto es natural, pues yo soy aquel a quien Dios ha encomendado la misión de estar al frente y asumir la responsabilidad en el momento del Juicio Final.

Al fijarnos únicamente en la palabra «Juicio», se imagina un juicio, como si Dios fuera a llevar a cabo un proceso o como si Enma Daio1 fuera a aparecer, pero no es nada de eso. Para explicarlo en pocas palabras, se trata del Gran Proceso de Purificación Mundial.

Desde hace algún tiempo, he venido enseñando que el Mundo Espiritual, que hasta ahora se encontraba en la Era de la Noche, ha entrado finalmente en la fase de transición hacia la Era del Día. El Juicio Final es la manifestación clara de esa transición que, de hecho, ya se aproxima ante nuestros ojos. Como ya he dicho anteriormente, en el Mundo Espiritual, tomando el 15 de junio de 1931 como puntode inflexión, la transición hacia el «Día» se produce gradualmente y, al llegar a la etapa final, se llevará a cabo el Proceso de Purificación decisivo. Naturalmente, este orden de progresión sigue las tres etapas: Mundo Divino, Mundo Espiritual y Mundo Material. Cuando llegue el «Día» pleno, tendremos entonces el Mundo de la Luz Intensa – Kōmyō Sekai.

A este respecto, dije recientemente que, a partir del 15 de junio de este año, entramos finalmente en la última fase, en la que el Mundo Material se convertirá en «Día». Debe saberse que, a partir de este año y a lo largo de los próximos diez años, está previsto que se establezcan las bases del Mundo de la Luz Intensa, es decir, del Paraíso Terrenal.

He escrito lo anterior de manera general, pero ustedes, los miembros, deben saber bien que, desde el amanecer hasta el mediodía, los cambios se producen sin duda, paso a paso, de forma gradual. Prueba de ello es que, a medida que el Mundo Espiritual se convierte en «Día», la purificación se vuelve cada vez más fuerte; simultáneamente, los efectos del Johrei se hacen notables, las curaciones se aceleran cada mes y los milagros aumentan. Si los miembros comparan la forma en que se producían las curaciones hace uno o dos años con la actualidad, lo entenderán perfectamente.

A medida que la purificación se intensifica, la sociedad humana también acompaña este proceso y los cambios se vuelven drásticos. Una vez que todo quede expuesto a la Luz Intensa, por la Ley de la Concordancia, aquellos que estén «sucios» entrarán gradualmente en decadencia, mientras que los «limpios» prosperarán. Así, todos se adaptarán al nivel de purificación del Mundo Espiritual. En realidad, esta es una cuestión de suma importancia, ya que, cuando llegue el momento decisivo, por mucho que el ser humano intenteresistir, no podrá oponerse a la Fuerza de la Gran Naturaleza. El Bien y el Mal se discernirán claramente: el Mal perecerá y el Bien sobrevivirá.

Según esta lógica, cuantas más impurezas espirituales tenga una persona, menos capaz será de soportar la Gran Purificación, sin tener más remedio que despedirse de este mundo para siempre. Por el contrario, el Bien podrá sobrevivir con facilidad. Por eso, no se puede estar tranquilo a menos que se esté en un estado capaz de soportar cualquier purificación. Por lo tanto, el Juicio Final es algo temible para quien tiene muchas impurezas, pero, para quien tiene pocas, es motivo de gratitud. Al fin y al cabo, lo que vendrá tras el Juicio Final es el Paraíso en este mundo, donde será posible vivir con alegría.

En este sentido, como ya he explicado, el surgimiento de nuestra religión tiene como objetivo crear el mayor número posible de personas capaces de atravesar ilesas el Juicio Final. Este es el Gran Amor de Dios y la Gran Misión que se me ha encomendado. El Johrei es el único método para ello; por lo tanto, el Johrei no sirve solo para curar enfermedades, sino, sobre todo, para formar personas capacitadas para superar el Juicio venidero. Al comprender esta labor, se darán cuenta de que nuestra Iglesia es el gran «Arca de Noé» para la salvación del mundo. El hecho de que se llame Sekai Kyusei Kyo2 se debe precisamente a esa razón. Creo que se ha comprendido en líneas generales el significado del Juicio Final.

Periódico Eikō n.º 110

27 de junio de 1951

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