El Plan de Dios se desarrolla de una manera muy singular. Podemos denominarlo «Divino Drama», del cual todos nosotros, de esta Era, somos participantes. Sin esta comprensión, ya no seremos capaces de interpretar los momentos, los acontecimientos de nuestro tiempo, de comprender que, a medida que avanza la reconstrucción, también aumenta la destrucción.
En todo drama existen personajes virtuosos y perversos. Casi siempre, los virtuosos son acosados por los perversos, pero después de así suceder despiadadamente por largo tiempo, generalmente, la pieza termina con la victoria del Bien – un final feliz. El «Divino Drama» fue elaborado en el plano cósmico y ahora está siendo revelado en el escenario del mundo, para seguir un modelo semejante. El actual cambio de ciclo es de inconcebible grandeza. Nuestra percepción de este acontecimiento sin precedentes será proporcional a nuestra iluminación y a nuestra capacidad de comprensión.
A medida que la Nueva Era avanza y crece la actuación del espíritu del fuego, la enfermedad y demás purificaciones, también se intensificarán. Cada vez más calamidades, como guerras y catástrofes naturales, podrán ocurrir, llegando al punto de que la humanidad experimente una época de pavor.
En general, los mesiánicos pueden representar el papel de espectadores en las escenas de guerra. Sin embargo, en las escenas de enfermedades, deberán tener un empeño activo. Servir a la humanidad es más digno que representar papeles de violencia o destrucción.
La ley de la vida requiere que vivamos nuestra vida constructivamente. Estamos en el amanecer de la Era del Día. A medida que ésta avanza y que el espíritu del fuego se manifiesta más intensamente, el bautismo por el fuego será aún más fuerte, es decir, el poder purificador de la Luz será mayor. De acuerdo con la Ley de la Concordancia, en la proporción en que en el invisible Mundo Espiritual se emprende intensa purificación, los que se encuentran en el Mundo Material y cuyos cuerpos espirituales son excesivamente maculados, enfrentarán dificultades para soportar las crecientes y frecuentes purificaciones. Solo aquellos que estén suficientemente puros podrán sobrevivir. Algunos de nuestros miembros también pueden experimentar dificultades durante la época de gran purificación. Debemos esforzarnos para estar preparados, espiritual y físicamente, si deseamos pasar por este período con relativa facilidad.
Este gran drama cósmico ha sido denominado «Juicio Final». Nuestro planeta es el escenario en el cual esa representación está siendo escenificada. Un drama tan extraordinario no podría haberse vivido en ningún otro momento de la historia. El conflicto entre el bien y el mal se está desarrollando de forma bastante compleja, hasta que el último perverso sea dominado
El número de personajes perversos es mayor que el número de personajes conectados al Bien, y aquellos que representan a los malvados, realmente merecen piedad. El gran Amor del Supremo Dios salvará a tantos como sea posible, actuando a través de los verdaderos instrumentos de Su Luz Divina. Nuestros miembros se sienten llamados a servir como Sus instrumentos.
Extraído Del Libro: «Los Nuevos Tiempos»