El tiempo que el ser humano tarda en reencarnar es bastante variable, y la causa de esta variación es la voluntad de cada persona. Por ejemplo, en el momento de la muerte, cuanto más apego tenga la persona a este mundo, antes reencarnará. Sin embargo, las consecuencias no son buenas. Dado que el lugar donde el proceso de purificación se realiza con mayor rigor es el Mundo Espiritual, cuanto más tiempo permanezca allí el espíritu, más purificado se volverá. Y cuanto más purificado esté el cuerpo espiritual al reencarnar, más feliz será la persona.
Así pues, en el caso de una reencarnación prematura, debido a que aún quedan impurezas, el proceso de purificación deberá realizarse después de la reencarnación. Como el proceso de purificación en este mundo se traduce en sufrimientos como enfermedades, pobreza, infortunios, etc., es evidente que la persona tendrá un destino infeliz.
El hecho de que una persona sea feliz o no desde su nacimiento, la mayoría de las veces se debe a lo que acabamos de exponer. Por lo tanto, es necesario comprender que la felicidad o la infelicidad no
son producto del azar, sino que existen motivos para que cada una ocurra.
Hay aún otro motivo para la variación del tiempo de reencarnación. Cuando los familiares, parientes y descendientes del fallecido le rinden homenajes póstumos y le ofrecen cultos de sufragio, realizándolos con todo amor y sinceridad, o cuando se esfuerzan en acumular virtudes practicando el bien, ayudando al
prójimo con amor y compasión, o cuando trabajan en beneficio de la sociedad, etc., tales prácticas contribuyen a acelerar el proceso de purificación de esos espíritus.
Por esta razón, la expresión del amor y de la devoción filial hacia los padres no debe limitarse al período en que estos se encuentran en este mundo. En realidad, expresar el amor y la devoción después de su muerte, mediante cultos y la acumulación de virtudes, es aún más significativo. En general, suele decirse: «Cuando los hijos desean practicar la devoción filial, sus padres ya han partido»; sin embargo, esto se dice porque se desconoce la realidad del Mundo Espiritual. (…)
23 de octubre de 1943
Cimiento del Paraíso